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Dejé mi corazón en San Francisco (parte 3)

Una ciudad como San Francisco ofrece un chingo de atracciones y cosas por hacer que es difícil abarcarlos todos en un viaje para conocer la mayor cantidad de cosas posibles. Para sacarle el mayor provecho a nuestro viaje, César y yo decidimos las cosas que más queríamos ver y planeamos nuestro itinerario buscando ir a todas ellas. Para lograrlo checamos horarios en internet antes del viaje y a partir de los tiempos de las atracciones con horarios (como museos o los tours en lancha) armamos nuestras visitas a los sitios que también queríamos conocer y que no tenían horarios pero estaban cerca de esos lugares.

IMG_8331Nosotros nos dimos la vuelta por dos museos súper padres: el Exploratorium y el de Young Museum.  Checando por internet nos enteramos que los jueves en la noche son para adultos en el Exploratorium por lo que nos dimos esa noche para ese museo. El Exploratorium es un museo de ciencia interactivo (tipo el Papalote Museo del Niño) y en las noches para adulto venden chupe, entonces todo el desmadrito se vuelve más divertido. A mí me encantó el museo porque es un lugar que a través de experimentos y los objetos que tienen en exposición no sólo me acercaron a la ciencia de una forma divertida sino que también me hicieron reconectar con el niño que vive en mí. La entrada para este museo está en 15 dólares y el chupe sí está medio caro (como 8 dólares el trago) y aunque el lugar se llena cabrón de gente (afortunadamente no entra nadie menor a 18 años) vale la pena conocerlo.

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Experimento con la luz en Exploratorium
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de Young Museum, mirador

El de Young Museum es un museo más convencional con exhibiciones de arte muy al estilo de otros museos pero también tiene las Friday Nights en las que hay música, happenings, pláticas y cosas por el estilo en el lugar (también con su respectiva venta de tragos carísimos). Otra vez aprovechamos esta situación y llegamos al museo en viernes, aunque a mí lo que nos tocó no me pareció extraordinario (una especie de stand up comedy). Lo que me encantó del museo es que tiene una torre que sirve de mirador desde donde puedes ver San Francisco y que el museo está en medio de un bosque hermoso donde también hay más museos. La entrada cuesta 10 dólares y el museo tiene un café bastante coqueto para comer o echar el café.

Y hablando de café, yo que soy un #GorditoForever y AMO comer no podía dejar de experimentar San Francisco a través de su gastronomía. La neta soy mega fan de la trash food de los gringos, pero aquí me comporté bastante bien y decidí explorar las opciones de comida que existen más allá de la típica hamburguesa de cadena. Como buena ciudad costera Frisco (como le dicen sus habitantes) tiene una buena gastronomía a base de mariscos y el mejor lugar para probarla es en alguno de los locales de Fisherman’s Wharf del que ya hablé en el post anterior. Aunque si lo suyo no es la comida proveniente del mar (que aquí la neta no es la mejor) San Francisco tiene comida de todo tipo.

IMG_8349Para comer o cenar con mucha ondita pues obviamente no hay nada como Mission Distric donde hay comida de todo tipo y a todos los precios. Lo que sí no pueden dejar de hacer es atascarse con un helado de Ghirardelli, que pueden encontrar en muchas partes de la ciudad pero los originales están en Ghirardelli Square, una antigua fábrica de chocolates donde nacieron estos helados y que ahora es una plaza comercial bastante coqueta. Estos helados son lo más gordo que hay en el mundo pero también lo más rico. Sólo imaginen: chocolate líquido, un litro de helado (del sabor de su elección), crema batida, caramelo y un brownie recién horneado -Si no pueden imaginar, vean la imagen a su izquierda-.Llegarán de un orgasmo al cielo con sólo probarlo (bueno, en realidad tal vez sea el coma diabético que provoca tanta azúcar, pero al final se goza).

IMG_8728Para bajar la ingesta calórica de estas bombas de azúcar, nada mejor que darse una vuelta poIMG_8736r Alamo Square y ver las Painted Ladies unas casa victorianas que se volvieron famosas porque aparecen en los créditos iniciales de la serie Full House (o Tres por tres en español) con las gemelas Olsen.  De ahí se pueden ir caminando a Haight-Ashbury (es una buena caminata, verdad Ce?) que es el lugar donde se originó el movimiento hippie y está lleno de tiendas vintage, murales con todo el flower power, un chingo de cafecitos coquetos y todos los hippies que se quedaron en el viaje de la mota en los 70 pero que te deja ver cómo sevivió esa época en SF a la perfección.

Hay una canción de Nelly Furtado que empieza con una frase que describe perfectamente lo que me pasó con esta ciudad: “I left my heart in San Francisco” y es que es una ciudad que lo tiene todo: historia, diversión, comida, estilo. Es una ciudad multicultural donde convive lo gay con lo straight, la vanguardia con lo vintage, el arte con la ciencia y eso hace de San Francisco un lugar muy libre. Definitivamente una ciudad que todos los que amamos viajar debemos visitar alguna vez en la vida.

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1 comentario en “Dejé mi corazón en San Francisco (parte 3)”

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