crecimiento personal

El miedo al cambio

Ayer, después de 8 meses, me rasuré considerablemente mi barba. Una decisión que me costó muchas semanas llevarla a cabo, porque tener mi barba me hacía sentir seguro, guapo, fuerte…, en conclusión, amaba tanto mi barba que le adjudicaba fuertemente gran parte de mi estado emocional (y lo pueden comprobar aquí). Pero el calor ya comenzaba a ser muy molesto y además en unos meses debo quitármela casi por completo por un viaje que haré, así que decidí que era momento de tomar cartas en el asunto y darle una recortadota a la barba y de paso darme un cambio de look.

El caso es que toda este “dilema” alrededor de mi barba me puso a pensar en el cambio. Más específicamente en el miedo al cambio. ¿Por qué me da miedo cambiar? Porque el cambio, siempre representa una incógnita por más planeado que éste sea. Cambiar significa también dejar algo y eso me enfrenta con la idea de soltar algo por muy insignificante y superficial que esto sea. Me enfrenta con con la idea de “perder” el control. Y es esa idea -que mi ego alimenta- es la que a veces me hace olvidar que todos los cambios siempre son buenos.

Cambiar implica moverse. Encontrar nuevas maneras de pararse ante la vida. Sin el cambio es imposible evolucionar. A mí me gusta pensar que soy como el agua, que puedo adaptarme al lugar que me contiene; pero que también (como el agua de los ríos o el mar) siempre estoy moviéndome. Y como el agua, si me estanco me pudro. Por eso, aunque los cambios me siguen inspirando algo de miedo en primera instancia, siempre encuentro algo en ellos que me emociona.

Ayer, cuando terminé de rasurarme y me miré en el espejo me sentí raro de verme sin mi barba grande y tupida. Pero, incluso dentro de la rareza que me provocaba verme sin ella, siempre lograba reconocerme en el reflejo: quitarme la barba había sido sólo un cambio superficial. Sin embargo, un cambio que me permitió darme cuento que soy mucho más que unos pelos en mi cara y después de un rato me sentía igual de cómodo conmigo que cuando tenía barba. Entonces, entendí por primera vez que uno no se siente bien porque se vea bien, sino que uno se ve bien cuando se siente bien.

¿El resultado? Aquí se los dejo:

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Unas cuantas #barbas menos… #NewLook 😁

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