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Rumbo a la boda francesa: ¡Cambio de planes!

Pues aquí estoy con los últimos avances rumbo a la boda francesa de mi querida Giss. ¿Qué les cuento? Pues en las primeras 4 semanas del reto bajé 4 kilos…¿Muy bien, no? Pues más o menos. En días pasados entré en un estado de estrés impresionante combinado con dudas y ansiedad, que olvidé por completo que no quiero ser el gordito de la boda y le entré con singular gusto y alegría a la comida y mandé a la chingada el ejercicio.

Durante mis días de estrés, decidí que lo que menos quería era aumentar mi ansiedad pensando en que, además de todos mis agobios, tenía que cuidar mi figura para la boda de mi amiga. AMO comer y me estaba privando de uno de mis tres placeres favoritos en la vida (los otros dos son viajar y coger, por si tenían el pendiente). Así que decidí que de aquí a lo que resta de la boda me ya no me voy a cuidar de forma extremista porque, finalmente, NADIE que sepa disfrutar los placeres de la vida tiene un six pack en el abdomen.

A partir de la última vez que me pesé y vi que había bajado los 4 kilos no he vuelto a subirme a la báscula y he decidido que no me volveré a pesar porque saber mi peso no es relevante dentro de lo que verdaderamente me define como persona. La vida (siempre tan justa) supo recompensar mi nueva actitud de la mejor manera poniendo de moda a los fofisanos justo en el momento en que decidí despreocuparme de mi peso. Best timing EVER. ¡Yabadabaduuuuuuuu!

Para los que no saben qué es un fofisano, aquí les va la explicación: Los fofisanos somos esa clase de hombres que estamos preocupados por vernos bien, hacemos ejercicios e intentamos comer sanos pero que también estamos interesados en disfrutar sin culpa los placeres de la vida y nos echamos el chupe y la comida chatarra cuando se nos antojan o dejamos de ir al gym porque tenemos hueva porque hemos aprendido a vivir en paz con nuestra pancita. En pocas palabras, somos los gordibuenos felices.

Evidentemente no lograré ser el abdomen más plano de la súper boda francesa (aunque siempre estuve consiente de que incluso con mi mega rutina y dieta nunca llegaría a serlo). Pero lo que sí seré es el que más disfrute en todo momento (después de los novios, por supuesto). Voy a comer sin culpa, beber con alegría y bailar moviendo mis carnes sin pena ni complejos. Mi única meta en la boda será disfrutar y celebrar el amor de mis amigos al máximo. No voy a dejar que algo tan pendejo como el peso, se interponga en mi camino. Cuando pase el tiempo y la gente vea fotos de esa boda, me va a dar mucho gusto oírla decir: “¡mira! ¡ahí está el fofisano bailarín amigo de la novia!¡Cómo se divirtió comiendo y bailando ese wey!”

1 comentario en “Rumbo a la boda francesa: ¡Cambio de planes!”

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