Viajes

M.A.H: conexiones humanas, cuestión de empatía 

Desde que tengo memoria tengo una extraña fascinación por la cultura judía. Me intrigan sus ritos, me encantan sus tradiciones y me conmueve su historia a través del tiempo. Hay algo en mí que me hace sentir un amor especial por esta religión. 

He leído mucho sobre los judíos, y ahora que sabía que venía a Israel, he leído un poco más. Todo esto con la intención de entender sus creencias y lo que han vivido a largo de la historia. 

Estar en su país, no me ha ayudado a entender por qué han sido rechazados y humillados a través de los años; pero me ha permitido acercarm y, desde mi ser extranjero, ser parte de su sentir.

Hoy tuve la oportunidad de ir al Museo del Holocausto y debo confesar que ha sido una de las experiencias más fuertes que he tenido en la vida. Había estado en otros museos que tratan la situación judía durante el Nazismo pero éste lo hace de una forma tan humana que es imposible no conmoverte: le da nombre y rostro a cada una de las víctimas de esta atrocidad.

A lo largo de las distintas expocisiones pude ir viendo como crecía en mí el dolor y la frustración por todo lo que vivió este pueblo. No logro comprender que el odio y la ignorancia crezcan hasta estos extremos… Especialmente me conmovió la sección dedicada a los niños en la que con 5 velas y unos espejos reflejan muchísimas luces que representan la desendencia que hubieran tenido éstos sino hubieran sido asesinados. No pude con el dolor y me solté a llorar. Me cuesta mucho pensar que estos crímenes los cometió un ser humano… Como yo.

En el museo había un “poema” que me encantó y se los comparto, porque resumen el porqué es nuestra obligación pelear por las minorías, los rechazados, los indefensos, los diferentes… Los olvidados. 

Vinieron por los coministas,
y yo no hice nada pues no era comunista.
Vinieron por los socialistas,
y yo no hice nada pues no era socialista.
Vinieron por los judíos,
y yo no hice nada pues no era judío.
Y cuando vinieron por mí,
ya no había nadie que hiciera algo…

Martin Neimöller

De este museo no entendí nada nuevo sobre la cultura judía, pero descubrí la importancia de ver en el otro al ser humano que también soy yo, porque en debajo de las diferencias culturales, religiosas, raciales e ideológicas todos somos iguales y buscamos lo mismo: amar sin medida y ser amados de la misma forma. 

  


1 comentario en “M.A.H: conexiones humanas, cuestión de empatía ”

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