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Amabilidad australiana

En los dos días que llevo por la tierra de los canguros, lo que más me ha sorprendido es la amabilidad de la gente. Desde que me bajé del avión hasta esta noche, todos los Aussies han sido súper amables conmigo. 

El día que llegué tuve “problemas” con migración porque aparentemente no me parezco a mi foto del pasaporte. Estuve alrededor de 30 minutos contestando todo tipo de preguntas y enseñando todas mis identificaciones mexicanas para comprobar mi identidad. La situación se lee compleja y estresante pero no lo fue. Todo el tiempo la gente de migración me trató con respeto y cordialidad, me explicaban en todo momento que era una medida de seguridad y no algo personal, lo que me relajó bastante y me hizo pasar todo ese proceso sin miedos ni agobios. Estoy seguro que si esto me hubiera pasado en otro país, la situación se habría vuelto bastante estresante.

Por si eso fuera poco, la gente del lugar donde vivo también se ha portado súper bien. Uno de mis roomies me invitó a jugar frisbee hoy. Acepté porque pensé que sería una buena manera de hacer amigos pero fui con toda la hueva del mundo. Me imaginaba lanzando el frisbee de un lado a otro como pendejo por horas, pero la situación resultó ser bastante diferente y divertida. 

El juego de frisbee resultó ser un partido -tipo fútbol- con dos equipos y reglas bastante claras sobre puntajes, lanzamientos, tiempos, etc. Yo por ser el nuevo y el mexicano fui la sensación, aunque debo confesar que no resulté la estrella que los australianos esperaban. Sin embargo, la forma en que todos jugaban el encuentro me hizo pensar en el verdadero espíritu deportivo. 

Me encantó que todos iban a divertirse y a eso se dedicaron todo el tiempo. Nunca contaron el puntaje, pero jugaban cual si estuvieran peleando por un trofeo. Nadie se enojaba cuando cometían errores, al contrario, se reían de eso. Y cuando alguien se cansaba salía del juego y se reacomodaban los equipos, por los que ahora si que todos jugamos con los dos equipos…

Al final del partido me quedé con la sensación de que así se debería jugar el juego de la vida: sin pensar en ganar pero entregando todo, riéndonos de lo  “malo” que nos pasa y comprometiéndonos con todos los equipos que jugamos al 100…

En fin, ya les contaré que tal me sigue yendo en mis partidos de frisbee. Por lo pronto les dejo esto que pensé porque creo que el mundo seria mejor si todos jugáramos en la vida como si fuera la final de un torneo pero sin tomarnos tan en serio a nosotros mismos… 

1 comentario en “Amabilidad australiana”

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