vida

Hoy quisiera estar en México

Hoy es el cumpleaños de mi mamá y por primera vez sentí realmente lo que es no estar en México con mi familia. No puedo decir que esté “homesick” porque me encanta lo que vivo por aquí y lo disfruto muchísimo pero hoy sí tengo unas ganas impresionantes por poder estar por allá y darle besos y abrazos cumpleañeros a mi mamá. En fin, todo esto me puso a pensar en los “gajes del oficio” que vienen en el paquete de estar viviendo en el extranjero.

Vivir en otro país no todo es miel sobre hojuelas. Tener una oportunidad como ésta viene con sus retos y aunque comparados con todo lo bueno no son tan relevantes, hay veces que sobrellevarlos es un poco más pesado. Pasar el cumpleaños de mi mamá tan lejos, es el primer “gran” reto para mí. No es que nunca hayamos pasado un cumpleaños separados, pero ahora la distancia pesa más porque no se cuándo nos vamos a volver a ver. Y aunque me siento raro por no poder estar ahí, se que ella sabe lo mucho que la extraño y que la quiero muchísimo.

Así como hoy me estoy “perdiendo” el cumpleaños de mi mamá, me perderé muchas cosas que son importantes. Mi próxima “pérdida” es la boda de mi prima Majo, se casa en noviembre y yo no puedo ir a la boda y me puede como no tienen una idea. Y bueno, antes de la boda me tocará pasar mi cumpleaños solo (bueno, sólo sin mi familia y mis amigos de siempre pero decir que lo pasaré solo le da mas dramatismo a mi texto [jaja])… Pero tengo fé en que todos estos sacrificios valdrán la pena y sobre todo estoy completamente seguro del amor que siento por la gente que está lejos de mí y que incluso con el Océano Pacífico de por medio, cada día se hace más grande.

El día antes de venirme mi mamá me invitó a hacerme un tatuaje con ella. Originalmente me iba a tatuar las letras MXC en honor a mi país, pero estando ahí decidí que sería mucho más padre y representativo hacerme el mismo tatuaje que mi mamá. Los dos nos hicimos el símbolo de punto y coma porque a pesar de que a partir del siguiente día estaríamos separados por miles de kilómetros, el amor que sentimos el uno por el otro seguiría intacto. Yo se que ni mi mamá ni yo necesitábamos un tatuaje para recordarnos o saber lo que representamos en la vida del otro, pero me gusta haber podido materializar nuestra relación de alguna manera. Ahora, en los momentos en que más la extraño, me basta con tocarme mi tatuaje para sentirla cerca y eso me hace muy feliz.

Estoy seguro que éste será el primero de muchos momentos en los que desearé estar de regreso en mi casa, pero también estoy seguro que estaré preparado para enfrentar cada uno de ellos porque cada día me siento más grande con todo lo que estoy viviendo por aquí.

Mamiringa, ¡muchísimas felicidades por tus primeros 55 años! Me encantaría estar contigo para poder abrazarte y decirte que te amo en persona pero ya llegará el momento en que estemos juntos y entonces sí, te voy a abrazar hasta empalagarte. Mientras llega ese día, quiero darte las gracias por enseñarme que el secreto para una vida exitosa está en ver cada día como un regalo. ¡Te amo muchísimo!

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