aprendizaje, Australia, vida

Trabajando en Australia

Una de las experiencias más enriquecedoras que cualquier persona puede tener es la oportunidad de trabajar. A mí desde chavito me gustó trabajar y todos los veranos me ponía a chambear para poder tener algo de dinero para gastar en mis vacaciones. Todos los veranos desde que iba en 6to de primaria trabajaba la mitad de las vacaciones para tener dinero para cuando me iba de paseo. Trabajé en todo tipo de cosas que van desde un invernadero hasta de maestro en cursos de verano para niños (cuando ya iba en la universidad). Debo reconocer que de niño nunca tuve la necesidad real de trabajar porque mis papás siempre me dieron todo, pero les agradezco que me hayan inculcado el hábito del trabajo porque gracias a eso pude entender el verdadero significado de lo que es y el esfuerzo que requiere llegar a ser independiente.

Una de las cosas más atractivas que tenía el venirme a estudiar a Australia era que con la visa de estudiante que me dieron, tengo la posibilidad de trabajar legalmente en el país. Cuando estuve haciendo todos los trámites para venir por acá me pintaron que al llegar encontrabas trabajo hasta por debajo de las piedras y todo súper bien pagado. La neta es que eso es una verdad a medias. Yo me tarde unos 4 meses en encontrar chamba y aunque sí me pagan muy bien, la vida por aquí es muy cara por lo que no me volveré millonario como dicen todos los que te venden el sueño Australiano.

Yo estoy trabajando de asistente para los servicios de hospedaje de la universidad en donde estudio y aunque no es un trabajo que me dará mucho currículum profesionalmente (pues mis responsabilidades no tienen nada que ver con lo que estoy estudiando o estudié en México), sí me está dando muchas cosas valiosas que van más allá de mi paga porque gracias a este trabajo he podido apreciar el verdadero valor que encierra la frase que bien decía Karl Marx: “el trabajo dignifica”.

Aplaudo y admiro a todas las personas que cada día buscan de forma honesta ganarse el sustento de cada día, ya sea lavando un baño o realizando cirugías de corazón abierto. El trabajo que cada persona hace (por pequeño que parezca) es mucho más relevante de lo que pudiéramos creer y sólo por eso merece ser reconocido, porque es el trabajo honesto lo que revela nuestra condición de seres humanos pues a través de él podemos demostrar nuestras potencialidades.

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