amor, Australia, vida

Una Navidad Australiana

Hace una semana me hicieron un “reportaje” en mi escuela sobre la forma en que iba a pasar mi Navidad por primera vez en Australia. Ahí mencioné que iba a pasarla solo pero que me emocionaba el hecho de poder darme ese tiempo para reflexionar sobre todo lo que me ha ocurrido este año (lo cual sí hice y pueden leer aquí). Gracias a esa entrevista una señora me invitó a pasar Navidad en su casa para que pudiera conocer la forma en que los australianos celebran esta fecha y no la pasara solo.

El gesto que tuvo esa señora fue inesperado y se lo agradezco con todo mi corazón porque me recordó que en el mundo sigue existiendo gente que desintersadamente busca hacer que la gente pase un mejor momento; además de que me recordó que el verdadero espíritu de la navidad tiene que ver con el acto de compartir y dar algo desinteresadamente.

La navidad australiana es diferente a la de México en algunas cosas y en otras es muy parecido. La GRAN diferencia es el clima porque aquí es verano y la temperatura estuvo a 40 grados centígrados. Es rarísimo pasar la navidad con tanto calor.

Otra diferencia es que aquí la gente se reúne el 25 de diciembre a comer y no el 24 de la forma en que acostumbramos nosotros. La Nochebuena es una noche más, aquí todo el festejo transcurre el 25. Por la mañana se junta y comparten regalos, luego comen para después tomar una siesta y recuperar energías para cenar en otro lugar. La comida navideña es la típica: pavo, ensalada, pierna… Pero algo que me gustó mucho es que antes de cenar, en cada lugar de la mesa hay un “regalo” en forma de dulce con un contenido secreto. Cada uno de los extremos es jalado por una persona y la persona con el pedazo más grande se queda con el contenido (que es un regalo de broma). Además viene un chiste (malísimos todos) y una corona de papel de china que todos usan mientras comen.

El 26 de diciembre es el llamado Boxing Day, una especie de Blackfriday australiano y todos están muy emocionados por ir a comprar cosas a las tiendas. Yo que soy más pobre que un canguro, me quedaré con las ganas.

Estar lejos de casa en Navidad parecería algo triste y difícil, pero fue mucho más agradable de lo que pensé porque me di cuenta que en el mundo siguen existiendo personas de gran corazón dispuestas a promover el verdadero significado de la Navidad.

Espero que todos los que me leen hayan tenido una navidad tan calurosa como la mía pero que su calor se haya debido a los abrazos y apapachos de sus seres queridos. Les envío un fuerte abrazo navideño y los mejores deseos de vida.

 

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