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Mis encuentros con los Dioses

Dicen que es de mala educación opinar en público sobre política, religión y/o fútbol. Yo voy a ser maleducado en esta ocasión y voy escribir sobre religión en esta entrada porque hace unos días terminé de leer un GRAN libro que toca de una manera brillante el tema religioso y que además me ayudó a estructurar, organizar y darle forma a mi concepción de las religiones. El libro en cuestión es “Vida de Pi” de Yann Martel.

La “Vida de Pi” narra -a grandes rasgos- la historia de Piscine Molitor Patel, un joven indio (de la India) que queda a la deriva en una balsa en el Océano Pacífico junto con un tigre de bengala luego de que el barco en el que viajaba rumbo a Canadá naufraga. ¿Qué tiene que ver esta historia con la religión? Piscine (Pi, para los cuates) era un joven extremadamente religioso: practicaba el catolicismo, el hinduismo y el islamismo. Su fé en algo superior era tan grande y tan certera que él buscaba ofrecerle su devoción de cualquier forma posible y justo fue esta gran fe lo que lo sostiene en su recorrido en medio de la nada junto a un tigre.

Yo crecí dentro de una familia bastante liberal en cuanto a cuestiones religiosas se refiere. Si bien fui partícipe de algunos de los ritos católicos en mi niñez, mis papás nunca me obligaron a practicar esa, o ninguna otra, religión. Sin embargo, a través de los años fui creando un rechazo generalizado por cualquier tipo de religión porque más que ver en ellas un medio para acercarme a Dios, veía un sistema de control que en sus prácticas estaban bastante alejadas de sus teorías. Para mí era imposible entender a la gente religiosa porque no me cabía en la cabeza que vivieran su vida bajo los mandatos de un Dios castigador, prejuicioso, misógino, vengativo… En mi ignorancia, quería que la gente se diera cuenta de eso y dejara de confiar en las instituciones religiosas (¡qué iluso!).

Viajar y leer fueron las cosas que me hicieron dar cuenta que los Dioses de las religiones no son de la forma en que yo los veía. Todos los adjetivos que les adjudicaba son atributos que los humanos que practican esas religiones tienen en ellos, no sus Dioses. El año pasado que estuve en Israel me pude dar cuenta de que cada religión tiene un lado positivo y negativo y sobre todo, que somos nosotros -los seres humanos- quienes ajustamos esos sistemas de creencias a nuestras necesidades terrenales. Después de leer “Vida de Pi” y ver la forma en que Pi se relacionaba y aprehendía tres religiones, entendí mejor que no importa qué cara le pongas a Dios ni la forma en que le reces porque en el fondo de las cosas todas las religiones tienen el mismo mensaje: el amor.

El mundo de las religiones me parece fascinante porque nos deja ver mucho de lo que somos como seres humanos, de nuestra historia, de nuestra construcción y evolución social. Yo he llegado a la conclusión que está en nuestra naturaleza humana creer en algo mucho más grande de lo que somos para reafirmar nuestra humanidad y en esa búsqueda lo divino puede llegar a nosotros de diferentes formas: del cristianismo, judaísmo, hinduismo, budismo, islamismo pero también de la ciencia, del arte, de la naturaleza, del amor… Todo depende de nuestras necesidades individuales.

Para mí es imposible pensar que no existe un ser superior a nosotros. Me basta con mirar un atardecer, nadar en el mar o respirar el olor de la tierra mojada para confirmar que los Dioses existen, pero he decidido no adherirme a ningún sistema religioso porque he descubierto que mi comunicación con los Dioses no necesita de intermediarios. Tengo amigos cristianos, judíos, ateos, musulmanes, hindus, católicos, agnósticos y no pienso que alguno sea esté más cerca de Dios que el otro ni que alguno de ellos se vaya a ir al infierno antes que los demás (es más estoy convencido que el infierno no existe). Mi religión es el amor y el respeto y desde ahí he decidido aceptar y abrazar a cada persona que se cruce en mi camino sin importar cuáles son sus creencias religiosas o espirituales.

Para terminar esta entrada les comparto una frase que leí hace poco y que me gustó mucho porque expresa muy bien la forma en que yo he encontrado a Dios en mi vida: “Busque a Dios y lo único que encontré fue a mí mismo. Me busqué a mí mismo y lo único que encontré fue a Dios”.

Namsté

4 comentarios en “Mis encuentros con los Dioses”

  1. No tuve la oportunidad de leer el libro pero si de ver la increíble película, es hermosa! La travesía de Pi es increíble. Al fin y al cabo, gracias al tigre se mantuvo vivo; ´Atender sus necesidades me mantenía ocupado, atender que no me coma me mantenía en alerta´ algo así decía en la película. Al final, dice una frase que siempre la recuerdo: ´La vida en sí es un acto de desapego, solo que nunca estamos preparados para decir Adiós´
    Gracias por esto, por compartirlo. Realmente la gente se crea demasiadas barreras con el tema de las religiones cuando a Dios lo encontramos en el corazón, en el alma de uno mismo.

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      1. Me alegra saber eso, porque muchas películas cambian muchos acontecimientos esenciales o características de los personajes para que resulte más llamativa para todos, pero ahora con lo que me contas, es una razón más para que me guste. Abrazos!

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