amistad, amor, felicidad, Novizago, Relaciones de pareja, vida

Antología del amor: Amor de mis (casi) amores

Todos hemos vivido en la vida al menos un amor que sin ser imposible nunca logró cuajar. Ya saben, es esos encuentros con alguien en los que hay más que una atracción y un coqueteo pero que por circunstancias de la vida las cosas no más no se dan. Y estas circunstancias pueden ser muy variadas: la distancia, que es el ex de algún amig@, los momentos de vida que vive cada uno, la edad, es tu maestro o tu alumno… Son factores que si bien impiden la relación de alguna manera, no son imposibles de derribar.

Yo en mi vida he tenido varios casi amores pero sólo uno verdaderamente relevante. Este casi amor lo conocí hace un par de años en la boda del hermano de uno de mis mejores amigos en el estado Puebla. Yo llegué a la boda con toda la intención de pasármela bien y sin expectativas de conocer a nadie, iban otros muy buenos amigos y sólo iba a pasarla bien. En la mesa que me tocó sentar, llegaron también otros amigos de mi amigo y desde que vi al personaje en cuestión dije: “Mmmm… de aquí soy”. Total que después de un rato en la boda me animé a hacerle la plática y descubrí a un ser humano increíble: teníamos muchos gustos en común, él estudia lo mismo que yo estudié (sí, es algo más chico que yo) y por si fuera poco tiene unos ojos verdes increíbles. Total que al final de la boda terminamos agarrándonos a los besos a pesar de saber que no podía pasar nada más porque él vive en Puebla y yo en ese entonces en el D.F. (hoy CDMX).

Total que acabé agregándolo a facebook (lo sé, soy un intenso) y luego nos empezamos a whatsappear y así pude darme cuenta que la primera impresión que tuve de él fue correcta y es un tipazo. Desde esa vez hemos vuelto a coincidir otras veces y yo siempre la he pasado increíble (espero que él también). La distancia no estuvo de nuestro lado pero hemos seguido en contacto y a mí me da siempre mucho gusto saber de él porque lo bonito de estos casi amores, es que al nunca darse nada en forma no generan resentimientos pero sí mucha buena vibra. O al menos a mí así me pasa con mi casi amor, siempre le estoy mandando mucha buena vibra, deseándole que se enamore de un tipazo y sobre todo, que sea muy feliz.

Yo creo que los casi amores son una manera en la que la vida nos recuerda que el amor no tiene por qué sufrirse pero al mismo tiempo nos recuerdan que el amor no es algo fácil. Por lo pronto, yo no pierdo la esperanza de que algún día mi camino y el de este casi amor se cruzarán y entonces escribiremos juntos una verdadera historia de amor. Si esto no sucede no importa, yo de todos modos siempre estaré deseando la felicidad de esos ojos verdes de mirada serena…

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