amor, familia, felicidad, momentos, vida

Mi regalo más grande

En Australia es 18 de marzo, el día del cumpleaños de mi papá. En estos días, estando tan lejos, es imposible que la nostalgia no me invada. Me encantaría poder estar cerca de mi papá para abrazarlo y poder decirle en persona que lo amo y que soy muy feliz de ser su hijo porque en él he encontrado todo lo que necesito para enfrentar la vida.

En fin, no se puede tener todo en la vida pero siempre se pueden encontrar maneras de honrar, celebrar, bendecir y agradecer la vida de quienes queremos. Ésta es mi manera de celebrar, honrar, bendecir y agradecer la vida de mi papá.

Gordi, hoy que llegas a los 60 tenía muchas más ganas de poder estar contigo. Por un momento pensé que sí se me hacía y que íbamos a estar juntos celebrándote entre canguros y koalas pero en fin, no se pudo (ya llegará el momento). Sin embargo, desde hace mucho se que no necesito estar a tu lado físicamente para sentirte cerca y hoy más que nunca me basta con mirarme en el espejo para encontrar mucho de ti en la persona que soy y eso me encanta y llena de orgullo.

No quería dejar de regalarte algo por tus 60 años pero estando tan lejos es difícil (y muy caro) enviarte algo material, por lo que pensé que lo mejor sería entregarte mi regalo más grande: Mi mejor recuerdo de la infancia. Este recuerdo ya te lo sabes porque tú fuiste parte de él pero ahora quiero regalarte mi versión de ese momento y que te la guardes de regalo por tus primeros 60 años en este planeta. Aquí te va:

6 de enero de 1992. Eran las 7 am (si no es que antes) y yo ya estaba listo para ir a la sala a ver qué me habían traído los reyes magos. Cuando llegué a la sala encontré una bicicleta verde de montaña con mi nombre entre muchas otras cosas más (por cierto, gracias por haber sido los reyes magos que cada año se rifaban con los mejores regalos). Recuerdo perfectamente mi emoción al ver la bicicleta: ¡no podía creer que por fin iba a aprender a andar en bici!.

Al acercarme un poco más, me di cuenta que la bicicleta no tenía llantitas. Mi emoción se volvió angustia por unos momentos. ¿Cómo iba a utilizar esa increíble bicicleta si no sabía andar en bici sin llantitas? Ese 6 de enero para mí no sólo era un día inusual por ser día de reyes sino también porque tú no habías ido a trabajar a pesar de ser lunes, por lo que aproveché para pedirte que me llevaras a andar en bici.

Seguro no daban ni las 9 de la mañana y tú y yo ya estábamos saliendo con la bicicleta rumbo a la cancha de basquet que estaba a lado de nuestra casa. Recuerdo que me subí a la bici, que te vi detrás de mi sosteniendo el asiento y me puse a pedalear. Y ahí estaba yo, concentrado completamente en pedalear para mantener el equilibrio cuando de repente te vi platicando con un señor del otro lado de la cancha. Entonces me di cuenta de que iba solo en la bici sin llantitas…y me caí. jajajaja

Me acuerdo entonces que fuiste a ver que estuviera bien.No recuerdo que exactamente que pasó después de mi caída pero por la forma en que tú y mi mamá me cuentan esta anécdota supongo que hubo una pequeña discusión entre ustedes por la falta de llantitas en la bici porque según mi mamá no usaste el sentido común a la hora de convertirte en Rey Mago e ir a comprar la bicicleta y tú (que desde entonces empatas pero nunca pierdes) te defendías con el  siguiente argumento: “¿qué niño le pide a los reyes magos una bici si no sabe andar en bicicleta?”. De lo que sí me acuerdo perfectamente es que me levantaste, levantaste la bici, me subiste y me dijiste: “si ya pudiste una vez sin mi ayuda ya sabes andar en bici, nomás no te distraigas para que ya no te caigas”. Confiando en tu observación, me volví a subir a la bici y desde entonces se andar en bicicleta.

¿Por qué es mi mejor recuerdo de la infancia? Por varias razones. Porque de niño, procurando siempre darnos lo mejor, pasabas muchas horas trabajando y no tengo muchos recuerdos divertidos contigo y haber pasado ese día contigo fue mi  verdadero regalo de reyes. También porque en ese momento me hiciste saber todo lo que confiabas en mis capacidades o ¿qué otro papá le regala a un niño de 5 años una bicicleta de montaña? Sólo uno que piensa que su hijo tiene la capacidad para hacer cualquier cosa. Desde entonces, siempre me he sentido capaz de hacer cualquier cosa porque se que el hombre tan chingón que me dio la vida no solamente cree en mí sino que tiene la certeza de que puedo hacer las cosas. Y sobre todo, porque ese día también aprendí que verdaderamente confías en mí y por eso nunca has necesitado enseñarme a andar en bici por la vida porque se que sabes que siempre sabré pedalear en la dirección correcta. Pero también ese día supe que el día que me caiga de la bici serás el primero en correr a levantarme, no para sobarme ni apapcharme sino para volverme a subir a la bicicleta y empujarme para seguir adelante.

Pa, gracias por tanto que ha sido todo en mis casi 30 años de vida. Has sido mi ejemplo, mi guardián, mi amigo, mi maestro, mi alumno, mi respaldo, mi orgullo y mi tesoro. Deseo con todo mi corazón que estos sólo sean los primeros 60 años de muchos más y que podamos seguir compartiendo la vida como lo hemos hecho hasta ahora, porque a pesar de la distancia que hoy nos separa yo te siento conmigo en todo momento. Cada día pero hoy especialmente agradezco, celebro y honro la fortuna de haber sido tu hijo y la familia que tú, mi mamá, Diego y yo hemos formado. ¡Feliz cumpleaños! ¡Te amo con todo mi corazón,pa!

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1 comentario en “Mi regalo más grande”

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