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Carta al niño que fui

                                                                        Australia, abril 2016.

Alito de pollo:

En México ya casi es día del niño por lo que inevitablemente vienes a mi mente. Estás a unos meses de cumplir 30 años pero pareciera que fue ayer cuando cumplías 10 años. Aún recuerdo perfectamente tus ganas por vivir y ver el mundo, conocerlo, explorarlo y desentrañarlo. El futuro te ha alcanzado pero me enorgullece poder decirte que 20 años después esas ganas todavía están en ti y sigues perdidamente enamorado de la vida.

Antes que nada quiero agradecerte por seguir habitándome. Crecer no ha sido fácil y ser adulto no siempre es divertido pero justo en los momentos de quiebre te has sabido hacer presente para darle sentido a lo que estoy viviendo. Saberte en mí me ha ayudado a no perder la capacidad de asombro ante la vida, a disfrutar el presente y sobre todo, a ponerle todo el corazón a lo que hago cada día.

Quisiera poder decirte que tendrás todo el tiempo  para comerte el mundo pero eso no posible, entre más crezcas sentirás que el tiempo pasa mucho más rápido de lo que lo percibes ahora. Por eso quiero aprovechar que es el mes del niño y regalarte estos consejos:

Déjate fluir. Las cosas/personas que valen la pena, las que son importantes y merecen estar en tu vida llegan a ocupar el lugar perfecto en el momento justo. Si lo tienes que forzar, no es para ti. Esto aplica también para tus sueños. Sin embargo, los sueños nunca se acaban. Cuando parece que ya no hay más por qué soñar, siempre surge algo nuevo. Confía y fluye.

Deja de competir. La vida no es una competencia, no compitas ni contra ti mismo. Es estúpido intentar ser el mejor porque no hay nadie mejor ni peor que tú, todos somos diferentes y ahí está la belleza de los seres humanos. Tampoco te pongas metas, las metas limitan y a veces por concentrarte en un objetivo puedes dejar pasar una gran oportunidad. Da lo mejor de ti mismo siempre, eso es suficiente.

Tener 10 en la escuela no es ser inteligente ni exitoso. Está bien querer aprender de todo pero deja de agobiarte por las calificaciones, los verdaderos aprendizajes de la vida no se dan en los salones de una escuela. Permítete equivocarte, no puedes ser perfecto y nadie espera que lo seas. Equivócate, te hará crecer. Aprende de tus éxitos y tus equivocaciones pero no dejes que el conocimiento te vuelva soberbio… eso es ser inteligente.

Desafortunadamente te encontrarás con gente que te lastimará, ni modo, así es la vida. El dolor es inevitable pero el sufrimiento es opcional. Vive tu dolor pero no lo sufras, aprende de él. En esos momentos no lo verás así pero las personas que más te lastiman en realidad te están regalando los aprendizajes más grandes (confía en mí). Y cuando las cosas den la vuelta y estés “arriba” de esa gente, olvida el rencor; sólo así tendrás la capacidad de ver que la vida no te está dando la oportunidad de vengarte sino de practicar el perdón.

Enamórate sin miedo. Ama sin medida y sin control. Haz el amor siempre, incluso con tus one-night stands, el sexo sin amor es un acto ordinario. Ama desde la libertad y nunca  desde la posesión. Inevitablemente te romperán el corazón pero NO PASA NADA, tu corazón es más fuerte de lo que piensas y sabrá sanar para volverse más grande, latir con más fuerza y amar mejor. Cuando tu corazón esté hecho pedazos, recuerda que de amor nadie se muere (y tú menos).Y por favor, nunca te avergüences de tus formas de amar, siempre habrá quien las juzgue: ellos son los equivocados.

Invierte en experiencias y no en pertenencias. La moda pasa, así que no te preocupes por vestirte con las últimas tendencias. Tener carro está sobrevalorado, es cómodo pero tienes la fortuna de poder caminar (que es más saludable y gratis). Las cosas se acaban pero las experiencias son para siempre. Experimenta todo lo que no comprometa tu salud ni tu integridad. Baila sin pena y canta a todo pulmón, haz el ridículo y ríete de ti mismo, disfrútate en soledad y valora la compañía de quien te rodea. Come sin preocuparte por el peso.  Aprende a cocinar tus platillos favoritos. Prueba todas las comidas al menos una vez y siempre que puedas cumple tus antojos. Nadie que sepa disfrutar los sabores de la vida tiene el abdomen plano. Haz ejercicio, nada, anda en bicicleta, camina, corre… ya se que no te encanta pero a los 30 te lo vas a agradecer (yo se lo que te digo). Ve a conciertos. Nada se compara con la experiencia de vibrar en directo con la música que más te gusta. Llegará el día en que tus cantantes favoritos se vuelvan leyendas y entonces te arrepentirás de no haberlos visto en vivo (hasta ahora eso no te ha pasado, no dejes que te pase).  Lee: cuando estés triste, cuando estés feliz, cuando te sientas solo, cuando te abrume la gente, cuando tengas miedo, cuando te invada la certeza y cuando tengas dudas; un buen libro siempre funciona para encontrar claridad en el mundo. Y sobre todo, invierte en viajar. Viaja sin medida y sin control. Viaja solo, viaja con amigos, con tu familia y hasta con desconocidos. Viaja enamorado y con el corazón roto. Viaja como turista, viaja como local, viaja con lujos, viaja barato, con comodidades y en circunstancias adversas pero viaja.Viaja siempre que puedas y cada vez más lejos por la mayor cantidad de tiempo posible. No hay mejor inversión en la vida que viajar. Los viajes te dan perspectiva, te ponen aprueba de la mejor forma y te enseñan de que estás verdaderamente hecho.

Y aprende a soltar. Nada ni nadie te pertenece y tú no le perteneces a nada ni a nadie, ahí está tu poder. Entre más pronto entiendas esto, más disfrutarás la vida. La familia, los amigos, el amor, los trabajos, los viajes, los sueños se terminan… Aprovecha a las personas que quieres cuando la tienes: abrázalas, apapáchalas, compártelas, disfrútalas y principalmente hazles saber que los quieres en todo momento. Llegará el día en que tengas que dejarlos ir (por diversas razones) y eso dolerá. La buena noticia es que lo malo también se acaba, así que no dejes que los problemas te agobien. Vive desde la libertad . Deja de aferrarte a lo que quieres porque puedes perderte lo que te corresponde, y eso, siempre es mucho más grande y mejor de lo que esperas, quieres y necesitas. Confía en el Universo, él siempre te dará lo que necesitas. Disfruta el aquí y el ahora, es lo único que tienes.

Alito de pollo, me encantaría poder entregarte esta carta en persona para que entendieras esto más rápido pero el destino es más sabio que nuestros deseos y sabe cuándo y cómo debes aprender todo esto. De cualquier forma, ten la seguridad que cada paso que doy lo hago buscando que me acerque a la persona que siempre soñaste ser.

¡Feliz día del niño, Alito de pollo!

Alonso 2016

6 comentarios en “Carta al niño que fui”

  1. Mi querido Alonso, te leí desde el principio hasta el final con una amplia sonrisa. Tu escrito me pareció un compacto de mucho aprendizaje, una amalgama de sabiduría producto de la experiencia y de la lectura, del aprendizaje que te dió la vida sumado a lo que has estudiado y leído. Me encanta!!! Porque pudiste mostrar el lado sombrío de la vida pero dando a entender que todo tiene su razón de ser por más que no lo entendamos. Saludos al niño que nunca dejó de habitar en ti.

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