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La Gran Carretera del Océano

Una de mis formas favoritas de viajar son los road trips. Me encanta la flexibilidad que dan este tipo de viajes porque puedes ir parando en diferentes lugares por el tiempo que quieras. Hacer un road trip por la Great Ocean Road (GOR) es un must cuando vives en (o visitas) Australia no sólo porque es uno de los lugares más icónicos del planeta, sino porque también es la mejor manera para sacarle provecho a esta atracción. El fin de semana, tuve la fortuna de hacer un mini road trip por esta impresionante carretera junto con mis amigos Simon (de Australia) y Ben (de Suecia).

La Great Ocean Road (o la Gran Carretera del Océano, en español) es una carretera de 273 km a lo largo de la costa suroeste de Australia en el estado de Victoria. El plan original de nosotros era visitar únicamente los 12 Apóstoles, que son los restos de unos acantilados en medio del mar; por lo que iríamos de Bendigo hasta Port Campbell ‘in land’ para ahorrar tiempo de viaje. Sin embargo, como buen road trip, los planes cambiaron de último momento y la noche anterior decidimos salir más temprano de lo planeado para poder viajar a los 12 Apóstoles a través de la GOR.

El sábado por la mañana Simon, Ben y yo salimos de Bendigo rumbo a Port Cambell. Nuestra primer parada fue en un pueblito muy pintoresco llamado Dayleford. Ahí visitamos la calle principal del lugar por unos minutos en lo que encontrábamos algo para desayunar y continuar nuestro camino.

Nuestra siguiente parada fue en Torquay, un pueblito que es famoso porque sus playas son muy buenas para surfear.  Yo ya había estado en ese pueblo unos meses atrás porque uno de mis amigos es de ahí y me invitó un fin de semana a su casa, por lo que no me importó que la parada sólo hubiera sido para hacer del baño y estirar las piernas.

De ahí continuamos a lo largo de la costa por un par de horas más hasta nuestra siguiente parada: Lorne. Está ciudad tiene un aire mediterráneo que le da un encanto especial y que hizo que yo me enamorara de ella. En Lorne las casas son muy pintorescas y hay mucho movimiento en sus calles y playas. Ahí decidimos comer, porque además la ciudad tiene cafés y restaurantes con mucho estilo y buenos precios.

De Lorne fuimos directamente a los 12 Apóstoles y sólo paramos un par de veces en algunos de los miradores que hay a lo largo de la carretera para contemplar el impresionante paisaje marino. Pasando Apollo Bay, la carretera se adentra en una zona boscosa y sucedió algo increíble: ¡aparecieron los koalas! Todo el tiempo que duró el camino me la pasé viendo las copas de los árboles porque ahí estaban los koalas y son mucho más bonitos de lo que imaginaba.

Finalmente, a eso de las 4:30 de la tarde llegamos por fin a la bahía de los 12 Apóstoles. El aire sopla con fuerza, las olas del mar llegan desbocadas a la playa y entre tanto caos, en medio del mar, sobresalen unas formaciones rocosas que te dejan sin aliento. No puedo describir con palabras lo impactante e impresionante que fue estar en ese lugar. Tuve la suerte de ver ahí el atardecer y no pude dejar de darle gracias al Universo por tener la fortuna de haber visto este hermoso lugar. Estando ahí, con el viento despeinándome y la brisa del mar besándome en la cara, confirmé una vez más la existencia de esa energía que está más allá de lo que nuestras explicaciones alcanzan a entender. Y me sentí feliz, tranquilo, seguro y en paz.

Esa noche llegamos a Port Campbell y después de un rápido recorrido al pueblo, regresamos al hotel a dormir. Los tres estábamos muy cansados y nos esperaba un largo viaje de regreso a casa. A la mañana siguiente, Simon nos levantó a las 5:30 am para hacer yoga (es una ventaja que sea maestro de esta disciplina). A las 7:15 ya estábamos completamente solos en la playa de los 12 apóstoles viendo el amanecer. Y justo en ese momento, mientras el sol se abría paso entre las nubes y el mar helado me mojaba los pies, entendí que la vida siempre es un milagro.

Me hubiera gustado tener más días para visitar con más calma la Great Ocean Road, pero me encantó haber podido hacer este recorrido por primera vez con Simon y Ben porque son dos de mis personas favoritas por estas tierras y son muy diferentes a mí y entre sí, por lo que el road trip resultó ser una experiencia muy enriquecedora en muchos sentidos. Antes de regresar a México, tengo la intención de volver a hacer ese enorme recorrido pero con más tiempo para poder quedarme al menos una noche en las diferentes ciudades que hay a lo largo de la Gran Carretera del Océano. Ya les contaré cuando lo haga.

Saludos!

 

1 comentario en “La Gran Carretera del Océano”

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