amistad, aprendizaje, felicidad, vida

Mi vida después del teatro

Ayer fue el estreno de la nueva obra de mi mejor amigo: Andrés (Andrew pa’ los cuates). Después de su estreno me mandó un mensaje de felicitación que le enviaron y que por una extraña razón me mencionaba. Ese mensaje dio pie a que nos pusiéramos a hablar de nuestro camino por el teatro y de las direcciones que hemos seguido el último par de años. Él está consolidando su carrera actoral a través de muchos proyectos, yo decidí seguir un camino distinto.

En casi dos años de estar alejado del teatro he aprendido mucho sobre mí y mis capacidades. Cuando me enfrenté a esa pérdida, hace dos años, sabía que nunca volvería a ser la misma persona. No me equivocaba. En ese momento sentí que me había transformado en una persona rencorosa, vengativa, dolida, negativa. Cuando las aguas se calmaron un poco y la herida había cicatrizado un poco, me di cuenta de que para superar esa oscuridad debía encontrarle un nuevo camino a mi vida. Para mí, ese camino no estaba en México por lo que decidí buscar una maestría en otro país. Envié mis papeles a todas las maestrías que se me antojaban estudiar (desde una maestría en fotografía hasta una en derechos humanos) en todos los lugares del mundo (desde Australia hasta Canadá) y le pedí al universo, con toda la verdad de mi corazón, que me señalara el mejor camino para encontrar mi misión en la vida y sanar mi alma.

Unos 10 meses después, recibí una respuesta y justo en el aniversario de mi ‘salida’ del teatro llegué a Australia. ¿Coincidencia? No lo creo. Este tiempo me he dado cuenta que perder el teatro era sólo una prueba para darme cuenta que soy mucho más que una pasión y que mi misión de vida no depende de una profesión. Estos meses he descubierto que tengo la capacidad de reinventarme y reencontrarme bajo cualquier circunstancia. Y hoy me enorgullece saberme una persona resiliente.

Andrew me dice que yo sigo siendo actor. Yo pienso que tiene razón. Sin embargo, estoy muy lejos de ser el actor que quería ser cuando estudiaba profesionalmente teatro y eso me gusta. Ahora no sé qué tipo de actor soy o quiero ser pero no me importa, tengo la certeza de que soy el mejor actor que podría ser porque estos dos años he aprendido en la mejor escuela: la vida. También puedo decir sinceramente que el teatro ya no me duele y que no le guardo rencor a la gente que me lastimó. ¿Extraño hacer teatro? Sí. ¿Volveré a hacer teatro? Sin dudas, tal vez no siendo actor o tal vez no profesionalmente pero el teatro, al ser una metáfora de la vida, tiene muchas opciones y con el tiempo encontraré la que más me acomode. Mientras tanto, yo seguiré dándole las gracias al teatro todos los días por haberme dado tantas cosas buenas pero sobre todo por haber cruzado mi camino con el del mejor de los amigos.

¡Galandrew! Gracias por ser mi hermano de ficción y de realidad. No tendremos el mismo ADN en la sangre, pero el corazón nos late de la misma manera y eso es suficiente para que seamos hermanos. Extraño tu presencia física en mi vida, pero le agradezco al universo por haberte dado la capacidad de saber hacerte presente en mi día a día sin que habitemos el mismo espacio. ¡Ya chíngale para que te vuelvas rico y famoso y me vengas a visitar! Te quiero muchísimo.

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Mientras tanto en camerinos… #actors

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