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Lost in translation o cómo las palabras se pierden al vivir en 2 idiomas

Una de los principales beneficios que me ha dejado vivir en un Australia ha sido el poder sentirme completamente cómodo hablando inglés. Debo confesar que desde niño me ha latido este idioma y siempre había podido entenderlo y darme a entender en esta lengua con facilidad. Sin embargo, una cosa es ver una película sin subtítulos y entenderla o conversar con un turista que no habla español; y otra MUY distinta es tener que vivir el 90% de los días en un idioma que no es el mío.

Alguna vez leí que desenvolvernos en un idioma que no es nuestra lengua materna tiene muchos beneficios fisiológicos y emocionales; entre los que destaca que se vuelve menos probable padecer Alzheimer, ya que el cerebro se mantiene activo todo el tiempo por estar cambiando de un idioma a otro. Yo no sé qué tan verídico sea esto, lo que sí puedo confirmar es que ese cambio entre idiomas en mi cerebro sí sucede y muchas veces es muy inoportuno, lo que me ha regalado un sinfín de situaciones bastante chuscas. Por ejemplo, hace poco en una clase estábamos platicando sobre las políticas que hay en el consumo de alcohol y los horarios en los antros. El tema se volvió discusión. Yo estaba muy entrado en el debate, dando mi opinión y escuchando a los demás. De repente me distraje al revisar un mensaje que llegó a mi celular. Fueron dos segundos de distracción en los que vi de quién era el mensaje y silencié mi celular. En ese par de segundos noté que el mensaje que me llegó era en español  y al tiempo que escuchaba a una compañera hacer un comentario con el que yo no estaba de acuerdo. Cuando mi compañera terminó de hablar, yo quise debatir su postura y dije muy convencido: “pero no estás tomando en cuenta…”. Sí, así, en español. Obviamente todos mis compañeros y la maestra se quedaron con cara de ‘What'(sí, en inglés porque todos son australianos) y luego se cagaron de la risa. Y como ésta me han pasado varias más: llegar a un lugar y saludar en español, decirle ‘gracias’ en vez de ‘thanks’ a la cajera en el súper, estar grabando un audio para alguien de México y darme cuenta que estoy hablando en inglés… and the list keeps going on.

También leí que un estudio comprobó que hablar otro idioma te ayuda a controlar mejor tus emociones. La verdad no entiendo cómo sucede esto pero debe de ser cierto. De lo que yo me he dado cuenta es de algo muy chistoso pero positivo: cuando me siento angustiado, preocupado o triste, me sirve mucho hablar en inglés sobre cómo me siento. Hablar en este idioma me calma mucho porque siento que no tiene palabras tan emocionales como el español y entonces, cuando describo mi angustia o mi tristeza en inglés, puedo entender mis emociones desde un lugar sin tanto drama. Lo malo es que para las cosas positivas tampoco tiene palabras tan emotivas y cuando quiero expresar mi felicidad o mi cariño en este idioma, siento que nunca logro hacerlo con la fuerza con que lo haría en español. En mi cabeza sigo sin entender que  los angloparlantes apliquen el ‘to love’ para expresar ‘te quiero’ y ‘te amo’ sin distinción alguna.

Continuando un poco con el punto anterior, vivir en dos idiomas implica vivir en un mundo donde, irónicamente, las palabras no son suficientes. He tenido momentos en los que a lo que quiero expresar sólo le encuentro palabras en español y todos a mi alrededor sólo entienden inglés. Y también me ha pasado que a veces quiero explicar o contarle una anécdota a mi gente de México y me doy cuenta que en español no hace sentido.

Hay algo que me da mucho oso contar sobre esta situación pero que sólo porque son ustedes lo haré. Hace unos años me contaron de una chica que decía que por haber estudiado desde niña en una escuela bilingüe nunca había aprendido la palabra en español para ‘pink’. Yo cuando escuché esa historia pensé: “qué vieja tan mamona”. Pero me tuve que tragar mis palabras porque, sin querer sonar pretencioso, eso me ha pasado aquí. He aprendido palabras que entiendo muy bien en inglés pero que no sé decir en español. Por ejemplo, ‘heritage’, entiendo lo que significa y bajo qué contextos se puede utilizar pero que cuando la quiero aplicar en español siempre tengo que buscar su traducción en el diccionario porque nomás no logro aprenderme la palabra que le corresponde en nuestro idioma: ‘patrimonio’ (por cierto, la acabo de buscar en el diccionario).

Vivir el día a día entre dos idioma es vivir en una montaña rusa todo el tiempo. Hay momentos de frustración en los que las ideas me sobran en un idioma pero las palabras me faltan en el otro; otros en los que me siento el más chingón del mundo porque logré expresarme con claridad y sofisticación en inglés, y otros tantos más en los que la nostalgia me invade por no poder traducir las cosas que me parecen simpáticas del español al inglés o viceversa. Pero aún con todas las ‘dificultades’ que implica el tener una vida en en ingles y español al mismo tiempo, me siento muy afortunado de poder vivir esta experiencia porque me he dado cuenta que enfrentar el mundo en dos idiomas es disfrutar la vida doblemente.

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Magic in the streets… #MaryPoppins #disney

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