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Sí me engancho

En el último par de semanas he visto muchas publicaciones con tendencias homofóbicas rolando por las redes sociales. Yo siempre había preferido ignorar este tipo de publicaciones porque entiendo que todos tenemos ideas distintas. Sin embargo, hace unos días empecé a contestar ese tipo de publicaciones porque me parece que envían un mensaje que no sólo promueve conductas de odio sino que también amenaza los derechos humanos de muchas personas.

Uno de mis mejores amigos gay vio una de mis contestaciones y me dijo: “¿Para qué te enganchas? Deja a la gente que piense lo que quiere. La gente ignorante no entiende razones”. Y aunque de momento pensé que tenía razón, luego de reflexionarlo me di cuenta que es importante alzar la voz porque ese tipo de publicaciones me afectan directamente y ponen en juego mis derechos. Respeto que la estrategia de mi amigo sea el silencio pero yo me he dado cuenta del poder que tienen las palabras y me parece importante usarlas para combatir la ignorancia.

Uno de mis contactos en facebook publicó un video en el que una persona religiosa dice que los homosexuales acusamos de retrógradas y mentes cerradas a quienes están en contra del matrimonio y la adopción gay, sin darnos cuenta que al no respetar su postura nosotros estamos siendo irrespetuosos con ells. Personalmente, yo creo que ellos están en su derecho de pensar lo que quieran sobre el matrimonio y la adopción gay. Lo que no me parece es que por su manera de pensar quieran volverme un ciudadano de segunda y quitarme derechos que las demás personas tienen. ¿Qué pensarían si de repente los Estados laicos decidieran negarle el derecho al matrimonio y a la adopción a las parejas que profesen religiones porque la ley dice que el Estado es laico? Seguro no les parecería.

Muchas de estas personas justifican su postura diciendo que en el génesis Dios creó a Adán y Eva y no a Adán y Estevan y por lo tanto la homosexualidad es antinatural. Yo a esas personas sólo les diría que en esa parte de la Biblia también se dice que Dios nos creó a su imagen y semejanza, y por lo tanto, Él está dentro de todos nosotros y el Dios que a mí me habita no me juzga, al contrario, me enseña que el amor nunca es pecado y me exige que levante la voz en nombre en nombre del amor. Y eso es lo que estoy haciendo: estoy defendiendo mi derecho a amar y ser amado.

A mis amigos gays y heterosexuales que prefieren no levantar la voz y tomar partido en esta “lucha”, les dejo este poema de Martin Niemöller:

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.

Saludos a todos.

 

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