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Las cosas que nadie me dijo sobre vivir en otro país

La semana que entra cumplo un año de estar en Australia. No puedo creer lo rápido que se ha pasado el tiempo. A veces siento que apenas fue ayer cuando estaba subiéndome al avión para venir a este maravilloso país y otras veces siento que ya estoy a poco tiempo de tomar el avión de regreso a México.

Tener la oportunidad de vivir en un país diferente es una experiencia que me está cambiando la vida en muchos niveles. Eso es algo que esperaba porque tengo varios amigos que han vivido en otros países y he notado sus cambios. Sin embargo, vivir en otro país conlleva ciertas cosas que nadie me dijo que sucederían pero que han sido parte importante de los cambios que he tenido. Se las comparto.

  1. Me he vuelto más intuitivo. Yo siempre me había considerado una persona racional, siempre intentaba entender todo desde una postura lógica. Desde que llegué a Australia he dejado de buscarle explicación a las cosas y he aprendido a dejarme guiar por mis instintos y sentimientos. No siempre ha sido la mejor decisión, pero puedo decir que el 90% de las veces sí y sobre todo, creo que me ha ayudado a ver el mundo desde un lugar más relajado y hermoso.
  2. Perdí la necesidad de querer ser el mejor. Vivir en Australia me ha ayudado a darme cuenta que muchas veces intentaba ser el mejor sólo para alimentar mi ego. Aquí he aprendido a dar mi mejor esfuerzo sin preocuparme por ser mejor que nadie, simplemente buscando ser el mejor Alonso que podría ser bajo mis circunstancias.
  3. Se expandió mi capacidad de asombro. Me encanta darme cuenta que a casi un año me siguen impresionando cosas de la ciudad en la que vivo, de mis amigos, de mi universidad y de los lugares que frecuento constantemente. Tal vez sea que nunca he logrado dejar de sentirme turista por aquí y por eso todo el tiempo estoy tomando fotos de todo; o tal vez sea la sensación de saber que esta experiencia tiene fecha de caducidad lo que me hace querer experimentar todo al máximo. Sea lo que sea, se siente bien exprimirle el jugo a la vida.
  4. Aprendí a pedir ayuda.Pedir ayuda no es fácil porque implica hacer a un lado el ego y reconocer nuestras carencias. Estar solo en un lugar tan lejos de mi zona de confort me ha hecho entender que no puedo con todo y está bien pedir ayuda, que pedir ayuda no es un signo de debilidad sino de sabiduría y humildad. Aquí he pedido ayuda desde para saber cómo llegar a un lugar hasta para encontrar trabajo. Y se siente muy bien hacerlo porque eso me ha enseñado que hay gente que está dispuesta a ayudar sin segundas intenciones.
  5. Hay mucha más gente buena en el mundo de lo que pensaba. Australia ha puesto en mi vida a grandes personas que me han dado un abrazo, una comida, un aventón a mi casa en un día lluvioso, un regalo en navidad, hospedaje en su casa, su confianza o su amistad sin esperar nada a cambio de mí. Esto me ha devuelto la fe en la grandeza de la humanidad y me ha recordado que uno sólo tiene más mientras da más.
  6. Me he convertido en embajador de México. Esto suena a cliché pero es verdad. Me he dado cuenta que todo lo que hago queda marcado con la bandera de México para bien o para mal. La gente aquí, aunque tiene una buena información sobre mi país, no deja de pensar que todos los mexicanos son como yo. Esto lejos de parecerme un gran peso, lo tomo como un gran honor y espero estar dejando una muy buena impresión de mi país por estas tierras.
  7. Me he dado cuenta de quiénes son las personas importantes de mi vida. Al venir a vivir a Australia sabía que no iba a poder seguir en contacto de la misma forma que lo hacía con mi gente de México. Lo que no imaginaba es que me iba dar cuenta verdaderamente de con quién cuento y quien no de una forma muy linda porque no sido por traiciones o favores sino gracias a la distancia. Tengo amigos que a pesar de estar en México forman parte de mi día a día a través de mensajes, audios y llamadas; otros que aunque no estamos en comunicación constante los extraño muchísimo y siento que ellos a mí; y otros que pensé que extrañaría y no extraño (y seguramente ellos a mí tampoco).
  8. He logrado entender el verdadero valor de mi familia. No es que antes no valorara a mis papás y hermano, pero ahora veo con mayor claridad la función que cada uno de ellos ha tenido en mi formación personal. Me sorprende mucho encontrar en mí manías de mi papá, entender porqué mi mamá me pedía hacer ciertas cosas de niño o tener hábitos que según yo sólo tenía mi hermano. Australia me ha hecho ver que mi familia no sólo ha sido mi compañía y mi sostén en la vida, sino también mis principales maestros.
  9. La vida siempre me da lo que le pido. Esto suena a meditación barata pero no lo es. Aquí he sido testigo de lo certera que es la frase “pide y el universo te lo dará”. Yo he pedido desde cosas tan banales como que no llueva para que llegue a mi casa sin mojarme hasta que me den más trabajo para poder pagar mis gastos y TODO se me ha concedido. ¿La clave? Pedirlo con el corazón, porque entonces verdaderamente lo que pido es lo mejor para mí.
  10. Me he dado cuenta de mis capacidades. Este ha sido el más grande hallazgo que me ha dado esta experiencia. Hace un año me bajé de un avión en Melbourne sin conocer a nadie, solo, con un presupuesto muy limitado. Hoy me enorgullece ver que he podido construirme una vida desde cero: he hecho amigos que se han vuelto mi familia, he encontrado un lugar dónde vivir, un trabajo que me encanta, me he descubierto verdaderamente independiente, sé de qué pie cojeo y sobre todo, me he aprendido a querer tal cual soy.

Desde que supe que vendría a Australia supe habría un antes y un después en mi vida. A unos días de cumplir un año en esta tierra no puedo más que agradecerle a la vida y el universo la oportunidad de darme cuenta de qué estoy hecho a través de la increíble experiencia de vivir en un país nuevo. Todavía me queda un año por la tierra de los canguros, y pido con el corazón que sea un año de mucho aprendizaje que me permita crecer como persona y hacer del mundo un mejor lugar.

Saludos 🙂

 

1 comentario en “Las cosas que nadie me dijo sobre vivir en otro país”

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