amistad, amor, familia, felicidad, momentos, vida

El hilo rojo de mi vida: ¡Feliz cumpleaños, alma gemela!

Cuenta una leyenda oriental que las personas destinadas a encontrarse están conectadas por un hilo rojo invisible atado a sus dedos meñiques sin importar el tiempo, el lugar o las circunstancias. El hilo se puede estirar, contraer o enredar pero nunca se romperá. Hoy es el cumpleaños de la persona que está atada en el otro extremo de mi hilo rojo, mi cómplice de vida y mi alma gemela: mi Danna.

Hay gente que no entiende la dinámica de nuestra amistad, y los entiendo, yo a veces tampoco entiendo cómo se ha vuelto algo tan grande y tan único si la mayor parte del tiempo hemos vivido en ciudades diferentes… supongo que se debe a que nuestro hilo rojo está tejido del mismo material con que se tejen los sueños: gustos en común, momentos ordinarios y extraordinarios, de viajes y secretos compartidos, de recuerdos y deseos, de sensatez y sentimientos, de locura y cordura pero sobre todo de mucho amor, respeto y libertad. Con Danna no necesito palabras para comunicarme, basta con mirarnos para saber cómo estamos. De nuestra amistad me encanta que cuando estamos juntos hasta las circunstancias más ordinarias se vuelven inolvidables y cuando la distancia nos separa el hilito rojo que nos une se tensa con más fuerza en mi meñique y siempre logro sentirla cerca.

Aparentemente Danna y yo nos conocemos desde que éramos bebés pero yo estoy seguro que hemos compartido tiempo y espacio en muchas vidas anteriores porque la conexión que que hay entre nosotros es tan especial que me cuesta trabajo creer que sólo lleve 30 años desarrollándose. Pero lo que más me gusta y agradezco de mi amistad con Danna es que tengo la certeza que el hilo rojo que nos une nos mantendrá unidos en lo que nos queda de esta vida y todas las vidas que nos falten por vivir.

Dannita de mi corazón, ¡Feliz cumpleaños! Hoy más que todos los días me encantaría poder abrazarte y darte un beso. Estoy infinitamente agradecido con el Dios y la Diosa por haber amarrado mi hilo rojo a tu meñique y hacerme coincidir contigo en tiempo y espacio. Deseo con todo mi corazón que el 3er piso esté lleno de motivos para ser feliz, que todo lo que tengas que aprender venga disfrazado de buenos momentos y que, aunque nos separen mares y ciudades, sigamos compartiéndonos la vida. Te amo desde siempre y para siempre.

Alonso 🙂

 

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