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Todo depende de la actitud con que se mira

Es bien sabido por todos que la verdad es relativa. Nada en esta vida es absoluto, todo depende del cristal con que se mira. Yo me atrevería a decir que más que con el cristal que veamos las cosas, todo depende de la actitud con la que las miremos. ¿A qué va todo esto? Ahora les cuento.

Los que me leen de manera constante, saben que en diciembre pasé unas semanas cuidando la casa de un amigo (para los que no sabían de eso, den click aquí). Al final, las cosas no resultaron de la forma que yo esperaba, ni de la que mi amigo esperaba y terminamos “molestos” el uno con el otro. Podría contarles qué fue lo que pasó para que nos enojáramos, pero no es relevante para esta entrada. Al final se reduce a que él tenía ciertas expectativas sobre mi estancia en su casa y yo tenía otras expectativas algo diferentes.

Cuando nos dimos cuenta del malentendido, mi amigo y yo hablamos para aclarar la situación. Yo no quedé satisfecho con la plática y decidí tomar distancia de mi amigo. En mi lógica, mi postura era la correcta y si mi amigo no la entendía ni modo, yo no iba a ceder. Así que las últimas dos semanas me he distanciado y he reducido mi comunicación con él a lo más mínimo.

Ayer mi housemate me preguntó por mi amigo y quiso saber en qué iba todo. Yo le conté que no sabía mucho de él y le dije mientras él no me pidiera una disculpa yo no lo iba a buscar. Entonces me preguntó algo que me hizo reflexionar: “¿no has pensado que desde su postura, él puede pensar sinceramente que tú estás equivocado y está esperando lo mismo que tú?” y remató su pregunta diciéndome: “Me parece que es muy radical lo que haces, ustedes eran muy buenos amigos para que un malentendido los separe”.

Lo que mi housemate me dijo me hizo mucho sentido y me hizo reflexionar sobre mi actitud no sólo en este conflicto sino en otras más que he tenido en mi vida. Me di cuenta que muchas veces he perdido gente por confundir la dignidad con el orgullo. Sigo creyendo que en esta situación yo tengo la razón pero también pienso que no era para tanto.

Hoy decidí cambiar mi actitud e intentar ver la situación con otra mirada. No es la mirada de mi amigo porque sigo pensando que no es la correcta. Pero decidí mirar desde el amor y eso me permitió ver que aunque yo no comparta su postura, él está convencido de ella. Y eso está bien, somos personas diferentes.

Hace unos minutos le mandé un mensaje preguntándole cómo estaba. Me contestó que estaba bien y que tenía ganas de hablar conmigo pero estaba manejando, quedamos de hablar en un par de horas más. En esos pequeños mensajes pude sentir que él estaba en la misma actitud que yo: con muchas ganas de retomar la amistad pero con el “si él no me busca yo no lo busco”. Dar el primer paso en esa situación es difícil. Soy una persona muy orgullosa, pero creo que esta es una buena oportunidad para dejar esa característica atrás. En los últimos años he visto a gente que se quiere alejarse por aferrarse a sus posturas, por no querer hablar o por hablar sin intención de escuchar. Mucha de esa gente es gente que quiero y sus separaciones me han dolido. Yo no estoy dispuesto a perder gente valiosa por mi orgullo, así que trabajaré por encontrar la manera de arreglar esta situación de la mejor forma posible. En la vida nada es perfecto, todo y “todos necesitamos pequeñas reparaciones”*.

*frase tomada de la obra de teatro “Idiotas contemplando la nieve” de Alejandro Ricaño

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