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Viajando por Nueva Zelanda. Día 6: El lugar más apestoso del mundo ¡Guácala que bonito!

Para nuestro sexto día en NZ, Mark y yo decidimos visitar la ciudad con mayor turismo del país: Rotorua. ¿Qué hace a esta ciudad tan especial que todos los visitantes de NZ quieren conocerla? Pues que en hay aguas termales gracias a la actividad geotérmica del lugar y también hay una gran concentración de cultura Maori.

Llegamos a Rotorua alrededor de las 5 de la tarde, luego de haber pasado toda la mañana en Hobbiton y supimos que estábamos en el lugar correcto porque de repente todo el ambiente comenzó a oler a huevo podrido. Debido a la actividad volcánica de la zona, esta ciudad tiene un concentrado olor a azufre todo el tiempo. Yo no dejé de arquear por un buen rato hasta que logré acostumbrarme al olor. Sin lugar a dudas, puedo decir que Rotorua es el lugar más apestoso en el que he estado.

Ya acostumbrado al olor, nos registrarnos en el hostal y nos fuimos a dar un chapuzón al jacuzzi de las instalaciones. Ahí pasamos casi toda la tarde relajándonos para después recorrer el centro de la ciudad, ir a cenar y descansar porque a la mañana siguiente teníamos que madrugar.

Nuestro sexto día lo empezamos en la zona volcánica de Wai O Tapu. El lugar tiene un olor bastante desagradable y mucho más penetrante que la ciudad, pero esta condición es compensada por las surrealistas características del lugar, entre las que se encuentra la famosísima Piscina de Champán, que es un lago de aguas termales burbujeantes con una gama de distintos colores naturales (es la de la foto de arriba). Las vistas en este lugar, llenas de vapor y colores, me hicieron sentir en un cuento de fantasía. Para cerrar con broche he oro esta experiencia, tuvimos la oportunidad de ver al géiser Lady Knox hacer erupción (algo que sucede todos los días a las 10:15 am).

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Foto: Mark Kearney
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Foto: Mark Kearney

Al terminar este maravilloso espectáculo natural tomamos camino rumbo a nuestro siguiente (y último) destino en el viaje: Wellington. El camino hasta Wellington fue de casi seis horas. Arribamos a la capital neozelandesa cerca de las siete de la noche. Estábamos agotados por lo que fuimos directo a la casa en la que nos hospedamos para descansar y organizar nuestro siguiente día.

De las mejores sorpresas que nos dio NZ fue el hospedaje de esa noche: un cuarto de cristal, en el último piso de una casa de 3 pisos, en una colina desde donde se veía toda la ciudad ¡Gracias AirBnB, no te acabes nunca!. Esa noche sentí que me fui a soñar dentro de un sueño. ¡Que gran manera de terminar el día!

Saludos apestosos.

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