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Viajando por Nueva Zelanda. Día 7: ¡Escápese quién pueda!

Todo lo bueno tiene un final y nuestro viaje por NZ llegó a su término en Wellington. Wellington es la capital de NZ y es una ciudad fascinante. Es una metrópoli llena de energía y creatividad, en donde confluyen mercados urbanos, arte callejero, zonas bohemias y hipsterianas, museos, cafés, bares, restaurantes, tiendas y un puerto que regala vistas espectaculares.  Wellingiton, en pocas palabras, es una ciudad con vida. Y en palabras de la poeta y escritora local Lauris Edmon (1924-2000), es una ciudad “en la que no se puede vivir por casualidad, en la que tienes que hacer y ser, no simplemente contemplar o incluso describir. Ésta es la ciudad de la acción, el cuartel general del verbo en el mundo”*.

Nuestro último día empezó con café. Mark, como buen melburniano, es amante del buen café y no podía dejar de pasar la oportunidad de que probáramos el que se prepara en las cafeterías de Wellington pues tienen fama de ser de las mejores a nivel mundial. Nosotros, para ahorrar tiempo y sacarle provecho al día, tomamos nuestro café en el restaurante del museo Te Papa, que era a lo que más le traíamos ganas de la capital neozelandesa.

El museo Te Papa Tongarewa, también conocido como Museo de Nueva Zelanda, es el museo más visitado de Oceanía (según los kiwis, habrá que comprobarlo) y tiene una ubicación maravillosa porque se localiza en el puerto de la ciudad. El museo es muy grande y alberga exhibiciones muy diversas que van desde arte local contemporáneo o salas de divulgación científica hasta exposiciones sobre la historia del país; por lo que nosotros le dedicamos casi toda la mañana al museo.

Después del museo estuvimos caminando un rato por el puerto y el centro de la ciudad. Una de las ventajas que le vi a Wellington es que el centro de la ciudad es muy compacto y accesible, lo que hace muy fácil recorrerlo. Uno de las lugares que más me llamó la atención fue el barrio Cubano, porque es un sitio muy bohemio y con la influencia latina a todo lo que da; aunque en realidad todo el centro es muy llamativo.

Mark organizó para nuestra estancia en Wellington una de las actividades más divertidas que he hecho en mi vida: ¡Un mystery room! El mystery room es una actividad en la que te encierran en un cuarto con un misterio que resolver para, a través de pistas que hay en la habitación, poder escapar de ahí. Este tipo de entretenimiento se está volviendo muy popular en todo el mundo y si no lo han hecho se los recomiendo muchísimo porque es divertido y pone a prueba nuestras capacidades lógico-cognitivas. El misterio que nos tocó resolver a nosotros fue el asesinato de un científico que estaba construyendo un arma biológica. Yo, además de divertirme mucho resolviendo el misterio, aprendí muchas cosas sobre mi personalidad, sobre mi amigo Mark y sobre la forma en que hemos desarrollado nuestra amistad.

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Para finalizar el día recorrimos una vez más el muelle, fuimos a comprar “fish & chips” para cenar y regresamos a la guarida de cristal para irnos a dormir temprano pues al siguiente día teníamos que estar a las 4 de la mañana en el aeropuerto.

Este viaje por Nueva Zelanda lo he definido como el viaje de la amistad. En primer lugar porque tuve la fortuna de poder hacerlo con Mark. Siempre he pensado que los viajes crean uniones entre las personas que los comparten y éste en particular no sólo creó nuevas uniones entre Mark y yo, sino que también fortaleció las que ya existían. En segundo lugar porque me permitió reencontrarme con amigos a los que tenía ¡14 años de no ver! Y finalmente, porque amigos de México que quiero mucho han vivido por momentos en NZ y a lo largo de este viaje me estuvieron mandando sus recomendaciones y compartiéndome anécdotas de su estancia por esa lejana tierra, lo que me hizo sentirlos un poquito más presentes que siempre. Nueva Zelanda se ha quedado grabada en mi corazón muy profundamente.

Whakawhetai koe, Aoteora!**

 

 

*La traducción de la cita de Lauris Edmon fue hecha por mí y está adaptada para que coincidiera con el sentido de mi texto. El texto original dice lo siguiente: “It’s true you can’t live here by chance, you have to do and be, not simply watch or even describe. This is the city of action, the world headquarters of the verb” 

** “Gracias, tierra de la gran nube blanca” .

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