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El mes que mis papás me visitaron en Australia

¡Hola Matutiners! Ya tenía un buen rato que no escribía por aquí pero fue por una muy buena razón: mis papás me vinieron a visitar a Australia y quise aprovechar este tiempo para estar con ellos al máximo, por lo que me desconecté de todas las cosas lo más que pude. Pero ya estoy de regreso y con ganas de contarles sobre este mes que pasé con mis papás.

La visita de mis papás me tenía muy emocionado desde enero (que fue cuando supe que venían a verme). Desde ese momento me pasé contando los días para su llegada. Justo el día que llegaron se cumplían 20 meses de no verlos. Y también fue un día muy especial porque mis papás celebraban 37 años de casados.

El recibimiento de mis papás salió mejor de lo que esperaba. Mi amigo Mark me prestó su coche para ir a recogerlos y llegué al aeropuerto justo cuando el avión iba aterrizando. Por si eso no fuera tener suficiente suerte, pude entrar hasta la sala de desembarque del avión. Cuando llegué, la puerta del gusano hacia el avión seguía cerrada. Por la ventana podía ver que el avión ya estaba estacionado y cuando abrieron la puerta, mi corazón empezó a latir a mil por hora. Poco a poco empezó a salir la gente del avión. Con cada pasajero que salía por la puerta de embarque, mi corazón latía más y más y más. Y de pronto, vi a mis gordis bajar por la puerta.

Esperar a los pasajeros en la sala de desembarque no es algo que pase en México por lo que, cuando mis papás me vieron afuera del avión, la sorpresa fue muy grande. Yo corrí a abrazarlos y por fin, después de tanto tiempo, me volví a sentir completo. Ese abrazo, en medio de la sala de espera, rodeados de viajeros arribando de y saliendo hacia destinos inimaginables, ha sido uno de los mejores abrazos que he dado y recibido en mi vida. Nunca voy a olvidar la sensación de bienestar que me regaló ese abrazo de mis papás.

De ahí nos dirigimos a Bendigo en el coche de Mark. Nunca voy a olvidar la cara de mis papás al verme manejar del lado derecho del carro. Esa fue la primera de muchas anécdotas cagadísimas que nos sucedieron con el hecho de que en Australia se maneje del lado derecho (ya les contaré).

Llegando a Bendigo, pasamos por Mark a su trabajo y nos venimos a mi casa a cenar. Desde el primer momento parecía que mis papás y Mark se conocían de tiempo atrás; no tardaron ni un minuto en llevarse súper bien. Mark nos preparó una riquísima pasta a la boloñesa para cenar, a la que acompañamos con unas buenas cervezas y vinos. Esa noche fue una noche de mucha plática, de ponernos al tanto y dejarnos de extrañar por un rato.

Mis papás llegaron cargados de regalos de México para mí, per no todos eran de ellos. Fue muy lindo que muchas personas -por leerme aquí o por lo que publico en mis redes sociales– decidieran mandarme un poquito de su corazón a través de un detalle. Estoy súper agradecido con todos los que se tomaron un poco de su tiempo (y dinero) para pensar en algo que mandarme. Gracias Guadis, Tita, Paty Garduño, Primichi, Paty, Lara, tíos Jorge y Edna. Y también mil gracias a todos los que me mandaron saludos, buena vibra y se emocionaron conmigo por la visita de mis papás. Ya les estaré contando en los próximos días qué tal estuvo todo.

Saludos,

Alonso

1 comentario en “El mes que mis papás me visitaron en Australia”

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