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¡Feliz cumpleaños, abue!

Abuela,

Hoy es otro de tus cumpleaños en el que no puedo abrazarte. Llevo poco más de dos años sin poder darte un abrazo y en todo este tiempo no ha habido un día en que no añore la paz que encuentro entre tus brazos. En esta fecha la nostalgia se vuelve un poco más grande. Cierro los ojos y puedo recordar la forma en que se sienten tus abrazos. Así logro sentirte más cerca, pero no es suficiente.

En los dos años que llevo viviendo en Australia he echado de menos tu compañía, tus pláticas, tu comida, tus frases, ocurrencias y bendiciones. Pero estar tan lejos me ha hecho entender tu amor de una mejor manera. Muchos años me pesó saber que no era tu nieto consentido, pensaba que para quererme tanto como yo te quiero tenías que demostrarlo de la misma forma que yo lo hago.  Estaba muy equivocado.

Hace unas semanas cuando estuviste enferma, me dolía pensar que te sintieras olvidada por mí o, peor aún, que tú te olvidaras de mí. Todos esos pensamientos desaparecieron rápidamente. Quienes estaban a tu lado me hicieron saber que me tenías presente y que sabías que estaba pensando en ti. Entonces entendí que SÍ me quieres tanto como yo te quiero, sólo que no lo demuestras de la misma forma que yo. Eso me hizo reflexionar en todo lo que le has dado a mi vida y no tengo más que darte las gracias porque sólo han sido cosas buenas.

No seré tu nieto consentido, pero has compartido cosas conmigo como con nadie más- Esos momentos se han vuelto mi mayor tesoro. En el lugar más especial de mi corazón están todas las tardes que hemos pasado juntos, donde me contaste de tus travesuras con mi tía Tere cuando eran niñas, de tus viejos amores de juventud, de la complicidad que tenías con tu mamá, la forma en que te consentía tu papá y de tu vida con mi abuelo Fer. De entre todos los momentos compartidos, el que recuerdo con más cariño es el de una tarde en la que me pediste que te pusiera la película “Lo que el viento se llevó”. Mientras veíamos la película me contaste que era tu favorita porque cuando tenías 13 años tu papá te había llevado a la Ciudad de México a verla en el cine. Solos tú y él. Me acuerdo muy bien que me dijiste que se vistieron muy elegantes y que la fila para entrar era larguísima. En mi mente tengo muy clara la cara de felicidad que tenías cuando me platicabas eso. Ese recuerdo lo atesoro tanto porque el cine es una de mis más grandes pasiones y me gusta pensar que la heredé de ti y que se gestó en ese momento.

Gracias, abue, por tantos y tan grandes recuerdos. Gracias por las enseñanzas de todos estos años. Eres mi más grande maestra de vida. Gracias por nuestra familia y especialmente, muchísimas gracias por haberme dado la mejor mamá del mundo. Eres la raíz del árbol al que pertenezco, por eso aun estando tan lejos, me siento fuerte y confiado. Se que estoy hecho de buena madera.

Cada mañana al despertar, agradezco tu vida y busco honrarla en cada una de mis acciones. Desde niño me enseñaste con tu ejemplo que en esta vida lo importante no es tener más sino saber dar más. Ten la seguridad de que tu ejemplo siempre será mi inspiración.

Hoy en tu cumpleaños le pido al universo, y a tu Dios, que me den la oportunidad de volverte a abrazar porque en ningún lugar del mundo encuentro una paz como la que encuentro en tus brazos.

¡Feliz cumpleaños, abuela!

Te amo para siempre.

Alonso

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