felicidad, momentos, sueños, Uncategorized, Viajes, vida

Bitácora del viajero : Kyoto (pt 1)

Desde que era niño, siempre quise conocer Japón. Me intrigaba su cultura, su comida, su historia, su gente. En diciembre pasado, Mark y yo empezamos a planear una visita a esta mítica tierra y hoy estamos viviendo el sueño de Japón.

Llegamos el sábado a las 6:30pm a Tokio. Esa noche fuimos a cenar con Antoni, el mejor amigo de Mark, y su novia Mai que viven en esta ciudad. Para después irnos a dormir a un hotel ¡de cápsula!

Al siguiente día nos levantamos temprano y tomamos el tren bala con destino a Kyoto. Dos horas y veinticinco minutos después, llegamos a nuestro destino.

Ese primer día recorrimos el barrio de Gion, que es famoso por sus casas de té estilo siglo 17, sus santuarios y sus geishas. Nuestra primera parada fue el santuario de Yasaka-jinja (foto superior). De ahí tomamos rumbo y seguimos caminando para recorrer el canal de Shirakawa y ver los famosos cerezos . Seguimos caminando y cruzamos el río hasta llegar al barrio Pontochō, que es muy pintoresco. Terminamos el día en el barrio de Gion, rodeados de hermosas geishas y contemplando la pagoda de Yasaka mientras se ponía el sol.

La mañana siguiente empezó muy temprano. A las 6am tomamos el tren rumbo al bosque de bambú para poder disfrutar del lugar sin tanta gente. A las 7am estábamos ahí y ya había algo de gente pero no tanta. El bosque es muy imponente y el suburbio en el que se encuentra está muy bonito. Aprovechamos que era muy temprano para recorrer el pueblo y subir a la montaña a ver a los changuitos.

Como aún era temprano, regresamos a la ciudad y aprovechamos para ir a Kinkaku-ji, el pabellón dorado de Kyoto. La construcción principal de este lugar es impactante porque está cubierta de oro. Sólo verla roba el aliento.

Cerramos el día cenando ramen en Ichiran, una cadena de restaurantes famosa por este platillo. Cenar en Ichiran fue toda una experiencia. Llegamos al lugar y ordenamos la comida a través de una máquina. Nos pasaron a sentar a un cubículo con una pequeña venta por donde pasamos la orden. Ahí prepararon todo y nos entregaron la comida sin nunca ver a quien cocinó nuestro ramen. ¡Loquísimo!

Estos primeros días en Kyoto fueron maravillosos. Esa noche, mientras comía mi ramen no imaginaba que sólo era el inicio de esta aventura…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s