actitud, amor, Animales, aprendizaje, Educación, felicidad, transformar, vida

“¡Me cagan las mascotas!” No seas como yo.

Hace unos días, leí un artículo en el que una mujer habla sobre cómo antes de ser madre odiaba a los padres que llevaban a sus niños a lugares públicos. Si bien yo no soy papá y no me molesta en lo más mínimo ver a niños en los lugares públicos (obviamente supervisados por un adulto), el artículo resonó en mí porque me sucedía algo similar con la gente y sus mascotas.

Antes de que adoptara a Chulo, era un cabrón con quienes decidían andar por la vida con sus mascotas de un lado a otro. Yo era el típico que volteaba los ojos si mis amigos llegaban a un evento con sus perros; que hacía un drama si en la calle me saltaba un perro porque el dueño no lo controlaba; y evitaba los lugares pet-friendly a toda costa (especialmente los restaurantes).

“¿Por qué chingados llevan a sus perros a otras casas?” era mi pensamiento- muchas veces expresado verbalmente- cuando veía a alguien llevaba a sus perros a lugares públicos, rematando el comentario con un “si no tienen dónde dejar a su perro, déjenlo encargado o no tengan perros”.

Pero bien decimos en México que más rápido cae un hablador que un cojo, y Chulo me ha enseñado a ver las cosas desde otro lugar. Ahora entiendo la importancia de que las mascotas sean expuestas a distintos entornos en distintas circunstancias y que en un principio es difícil controlarlos, sobre todo a los cachorros. De qué manera podríamos enseñarles a nuestras mascotas cómo comportarse si se la pasan encerrados en su casa, ¡es imposible! Al igual que los humanos, entre más vean, experimenten y conozcan, estarán mejor adiestrados para mantenerse en calma en cualquier circunstancia.

Y sí, todavía pienso que es una descortesía no preguntarle al dueño de la casa si puedes llevar a tu mascota antes de llevarla o que si la llevas no te hagas cargo de ella, pero entiendo que mis críticas -en la mayoría de los casos- eran demasiado severas y con muy poca empatía (la cual era directamente proporcional a lo bien que me cayeran los dueños de los perros y no a el animal y su comportamiento).

Si eres de esa gente que prefiere no convivir con animales, estás en todo tu derecho. Sólo no seas como yo era. Todos los que tenemos una mascota sabemos que hay gente a la que no le gusta convivir con animales, así que si ves que un perro se te acerca, ignora al animal, hazle saber cortésmente al dueño que no te agradan los perros y listo. Ese pequeño gesto también nos ayuda a educarnos y educar a nuestras mascotas a ser más alerta y leer mejor a la gente.

Y gente con mascotas, también nos toca mostrar empatía a quienes no les gustan los animales. Parte de ser un dueño responsable es entender que hay gente que no vibra con nuestras mascotas y eso no los hace malos seres humanos. El respeto es una calle de doble sentido.

PD. Sigan a Chulo en Instagram: @el_puppy_chulo

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